CUENTOS DE LA MURALLA DE VALENCIA EL TALANTE DE UNA ABADESA, ISABEL DE VILLENA

CUENTOS DE LA MURALLA DE VALENCIA
EL TALANTE DE UNA ABADESA, ISABEL DE VILLENA
““La abadesa beso el anillo de su Ilustrísima el obispo de San Lorenzo, y tras una reverencia tomo asiento a su lado junto a un brasero. Tenía el obispo fama de sabio y cauteloso, aunque a veces, presa de las ideas de la Inquisición era fácil de enojar cuando no oía lo que quería oír. Se había presentado en el convento de la Trinidad de monjas clarisas, con la intención de hablar seriamente con su abadesa. Hacia frío aquella mañana de 1.468 en el Convento de la Trinidad de Valencia. El obispo miraba a Isabel de Villena con ojos viejos y responsables, mientras esta lo hacía con mirada desconcertante y dulce. –Hace ya tiempo que quiero hablar con usted madre Isabel. Para aclarar, digamos, algunos aspectos de su ayuda a las mujeres siendo usted una religiosa. Dijo por fin pausadamente el obispo, mirando con templanza a la monja. Después de unos segundos de agobioso silencio, su Ilustrísima continuo con la conversación. –Sé de sus virtudes, así como de sus constancia y desvelos por este convento, como el cariño que les procesas todas las monjas clarisas de la congregación. Pero desgraciadamente y de un tiempo a esta parte, me está llegando una información de usted que dista mucho de una abadesa de un convento de monjas clarisas. Su misión como religiosa no se está manteniendo al nivel que todos esperamos. Isabel de Villena alzó la voz dulcemente, pero con esa exquisita firmeza que le caracterizaba. –Agradecería mucho, que me fueran concretadas esas acusaciones a las que su Ilustrísima se refiere. Porque……. –A eso iba, a eso iba. No se precipite hija mía. Debe usted aprender a ser más sumisa, como una verdadera sierva de Dios responsable. En primer lugar le diré, que juega usted al ajedrez con hombres, y lo peor es que sienta usted cátedra con sus libros hablando del amor siendo una religiosa madre Isabel. Es usted una mujer que promueve con su forma de proceder y su escritura el escándalo. Una mujer cuya condición de vida es el servir a dios y nada más. –Si su Ilustrísima me lo permite, le diré, que siempre he pretendido tener como guía para escribir el Evangelio y especialmente a Jesucristo. Por supuesto, teniendo en cuenta a las mujeres importantes que hicieron hombre en la tierra al hijo de dios, como María Magdalena.””
El Portal de la Trinitat recibe su nombre por el Monasterio de la Trinidad y casualmente, también fue una entrada de la anterior muralla musulmana llamada por los moros: Bab Al-Warraq. El Real Monasterio de la Santísima Trinidad de Valencia está declarado Bien de Interés Cultural desde 1982 por su importancia histórica y artística. Está situado en la margen izquierda del río Turia, junto al Museo de Bellas Artes San Pío V, al comienzo de la calle de la Trinidad de Valencia. Fue fundado en 1445 por la reina María de Castilla, esposa de Alfonso V el Magnánimo y Regente del Reino de Valencia durante las largas ausencias de su marido. Se construyó sobre el solar de un convento trinitario que donó Jaime I en 1256. La reina María de Castilla fue sepultada en él, en un bello sarcófago de piedra que todavía se conserva y se puede visitar hoy en día.
“”—A eso me refiero hija mía, a eso me refiero. ¿Cómo puede una religiosa exaltar la figura de María Magdalena si era una mujer pública? –El cristianismo se basa en la Fe Ilustrísima. En la creencia de la muerte y resurrección de Cristo en la cruz. Y quien le dijo al mundo que Jesús había resucitado, ella, María Magdalena. Ella y no otra fue la que proclamo el cristianismo al mundo. –Basta ya. Es usted una religiosa no puede defender a una pecaminosa ramera. –Disculpe usted su Ilustrísima. Pero las palabras que pronunció Jesucristo no se pueden considerar banales. Cuando dice que nos amemos los unos a los otros, sin distinción de sexo. Cuando nos habla en el Sermón de la Montaña de……
–¡BASTA YA?? Dijo el obispo visiblemente enfurecido, con una mirada de odio hacia la monja que la atravesaba, pero continuo con la palabra. –Ya replicará usted cuando sea oportuno madre Isabel. Sigo….si usted me lo permite y no me interrumpe más. ¿No es verdad también? Que usted ha acogido en el Convento a mujeres delincuentes perseguidas por sus maridos y la Ley. –Esta su Ilustrísima bien informado en este asunto. Hay mujeres que recorren tristemente los caminos, huyendo de la mala vida y las palizas que les dan sus maridos. Huyendo de la muerte y del maltrato. El obispo movió la cabeza negativamente sin dejar de mirar a la abadesa. –Es usted una indisciplinada y una religiosa soberbia. Por lo que me doy cuenta que no sirve para nada continuar hablando. Así que se terminó ya todo este asunto. De ahora en adelante no escribirá más, y los libros que ha escrito serán quemados. Le prohíbo también jugar al ajedrez con hombres y ante todo, deje de cobijar a mujeres delincuentes detrás de las paredes de este santo convento. Isabel de Villena giro la cabeza hacia la ventana sin contestar al obispo. Había empezado a llover un aguacero, que emborronaba el paisaje del puente de la Trinidad y el Río Turia. Pero a lo lejos el cielo se veía más negro, donde el temporal oscuro en algunos momentos se iluminaba por la luz de algunos relámpagos. La abadesa dulcemente volvió la cabeza y miró al obispo diciéndole:
–Nunca acaba de conocerse uno mismo Ilustrísima. Meditaré con lo que acaba de descubrir de mí, de mi soberbia. Y quede usted tranquilo Ilustrísima, yo misma quemaré mis libros.””
Fue entre 1463 y 1490, época de esplendor del Real Monasterio de la Trinidad de Valencia como foco cultural y espiritual en el mundo conocido, y donde fue abadesa, la célebre escritora, humanista y luchadoras por las mujeres de la época Isabel de Villena. Siendo médico de la comunidad nada menos que el poeta Jaume Roig, gran jugador de ajedrez como Isabel de Villena. Creo que no sé podría configurar sin estás dos figuras literarias, la generación de nuestro gran Siglo de Oro Valenciano de la lengua y de las letras. Pero de lo que no cabe la menor duda, es que Isabel de Villena fue la primera mujer feminista del Siglo XV. La primera mujer feminista del mundo, inteligente y justa. Con esa sabiduría sencilla, capaz de debatir con la razón el amor y el respeto, la importancia social de la mujer.
“”—Espero también, que deje de ayudar a las mujeres perseguidas. Su obligación es poner a la Ley bajo la pista de esas mujeres. El obispo se levantó de su butaca y la abadesa bajo la cabeza y contestó con la sabiduría y nobleza que le caracterizaba: –Nunca podría traicionar a esas mujeres, lanzadas a la miseria de la calle por salvar sus vidas, ante los maltratos y las palizas de sus déspotas maridos. Así hago más por sus vidas y sus almas, que creo que es lo que verdaderamente nos importa de nuestros hermanos. –Veo que tiene usted también, su propio punto de vista sobre la misericordia. –Yo…, pobre de mí. Me limito a repetir humildemente, el principio que proclamaba San Francisco: Si la misericordia con mis semejantes fuera un pecado, yo lo cometería. Mientras el obispo se marchaba meneando la cabeza, la abadesa sintió de pronto una gran amargura, en el cuerpo y en el alma. Porque en aquél momento no pensaba en sí misma, sino en las mujeres. Sobre todo en esas mujeres ultrajadas y maltratadas que llegaban a la puerta del convento.””
Tenemos que entender, que ser escritora, respetada y admirada por los hombres en el Siglo XV no era nada fácil. Tengo que decir, que también fue una gran jugadora de ajedrez ganado a hombres muy notables en el juego de la época, pero eso es otra historia. Por desgracia, sólo se conserva una obra de las muchas que escribió: Vita Chisti. En la que narra la vida de Jesucristo desde el punto de vista de las mujeres que amaron y ayudaron al hijo de dios en la Tierra, como hizo María Magdalena. Vita Chisti, es una de las obras fundamentales dentro del Siglo de Oro de la literatura valenciana. La presentación de personajes femeninos con mucha humanidad y, un continuo mensaje igualitario en el mensaje de Jesús. Son los medios que utiliza Isabel de Villena para crear una visión alternativa pero real, de un mundo donde quiere que las mujeres encuentran un espacio de pertenencia por derecho propio. La obra de Isabel de Villena se enmarca en el pro-feminismo y se estudia en las facultades de literatura medieval de todo el mundo como una obra magistral y adelantada a su tiempo. Anticipándose a la defensa del muchas veces nefasto feminismo actual, que resulta patético ver a mujeres enseñando sus cuerpos desnudos incluso en iglesias para revindicar que pueden ir por la calle borrachas. Eso más que un feminismo actual, parece un libertinaje necio e inculto para la evolución de las mujeres. Isabel de Villena reconoció la opresión y la subordinación de la mujer en la época y lucho por ellas con su pluma y con los medios a su alcance. Elionor Manuel de Villena se cambió el nombre al entrar voluntariamente en el convento de las Clarisas del que muy joven llegó a ser abadesa. Protegida de la reina María, está la instruyó de niña como si fuera una infanta, pese a ser una bastarda de un noble de la corte. Por su sabiduría, por su lucha por las mujeres, pero sobre todo por ser mujer y monja, fueron quemados todos sus libros con sus ideas. Isabel de Villena, es uno de esos hermosos regalos que la historia nos da a los valencianos, a España y al mundo, y del cual debemos disfrutar y por supuesto no olvidar nunca.
Pascual Maeso.

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