Arturo Vinuesa, médico de familia colegiado en Navarra

Soy Arturo Vinuesa, médico de familia colegiado en Navarra y colegiado en la universidad de la vida hace 51 años. Hace un tiempo decidí colgar mi bata de la seguridad social, con sueldo fijo, para lanzarme a la inseguridad social de ser autónomo y buscarme las alubias cada mes, en una pequeña consulta. Lo hice porque solo tenía 7 minutos para cada paciente y, al meter en los Centros de Salud las historias clínicas informatizadas y los ordenadores, no podía tratar a mis pacientes como creía que se merecían. Lo que nunca imaginé entonces es que los centros de atención primaria se convertirían en lugares de asistencia telefónica, donde la relación médico-paciente es un milagro y tampoco imaginé que mis colegas y yo, en vez de hacer el juramento Hipocrático, parece que hubiéramos firmado un juramento hipocríticoporque hay situaciones, que hemos hecho cotidianas, y que hace pocos meses solo las veíamos en películas de ciencia ficción. Estudié aquí en Navarra durante 10 años la carrera y la especialidad, y tengo otros 25 años de experiencia a pie de cama y camilla, acompañando a muchos pacientes y sus familias… creo que puedo hablar de la enfermedad con cierto criterio y sobre todo de la Salud y de cómo estimularla y mejorarla. Antes de nada quiero aclarar que no soy un médico negacionista, ni antivacunas, ni antimascarillas, ni anti nada…soy un médico A FAVOR. A favor de la Salud con mayúsculas, a favor de nuestro sistema inmune y a favor del sentido común. Pero también soy una persona que tiene miedo de la repercusión de este artículo. Demasiados colegas y amigos han sido sancionados, amenazados y desprestigiados por decir lo que observan empíricamente en sus consultas e investigaciones y por tener una visión diferente y enriquecedora de la medicina. Esta pandemia ha puesto en jaque a la gestión mundial de la Salud, al sistema sanitario de cada país y al sistema inmune de cada persona y nos ha puesto a todos con mascarilla, pero también de desenmascarado muchos talones de Aquiles en personas, instituciones, gobiernos y organizaciones transnacionales. Y de eso quiero hablar; de cómo nuestro sistema inmune, pero nuestro cerebro y sistema nervioso también, han sido tocados, y hundidos en algunos casos, debido a los muchos errores en la gestión de esta crisis: algunos por desinformación, otros por sobreinformación y la mayoría por el miedo provocado por dicha información… En primer lugar diré que hemos dejado de tomar muchas vitaminas necesarias para nuestro bienestar físico y emocional. Nos hemos quedado sin Vitamina A. La del Aire puro, los Abrazos y los Amigos y nos la han cambiado por la vitamina A de Abuso de Autoridad. Nos han quitado la vitamina B de Besos y Bosques y nos la cambian por la vitamina V de Vacuna. Ya no hay mucha vitamina C de Cariño y Comprensión, pero sobra la vitamina C de Cobardía y Chantaje emocional. Lo mismo con la vitamina D de Dignidad y Derechos, que ahora se transforma en Distanciamiento, Dependencia, Desanimo, División…y así podríamos seguir con todo el abecedario de vitaminas. En segundo lugar quiero decir que nuestros cerebros y nuestros sistemas nerviosos están siendo sometidos a un stress desmedido y desproporcionado. Resumir en pocas palabras años de neuro-psico-inmuno-endocrinología es difícil, pero lo intentaré. Cada vez que veo en el telediario las cifras de PCR+ y muertos con Covid, cada vez que no puedo visitar a mis amigos y familiares, cada vez que veo a mis hijos entrar en la escuela, haciendo cola, siendo apuntados en la sien, cada vez que paseo por mi barrio y veo negocios vacíos o cerrados, cada vez que alguien a mi alrededor da positivo, etc, etc…mi sistema nervioso entra en alerta y genera los neurotransmisores y hormonas del stress. Estos informan de que algo va mal y de que hay un peligro o amenaza cerca. Inconscientemente nuestro sistema nervioso simpático se activa y también se activa nuestro cerebro reptiliano de supervivencia. Esto es genial para defenderse o huir de un peligro puntual, pero cuando los refuerzos negativos son diarios y continuos, esta activación excesiva del sistema nervioso es perjudicial para nuestra Salud, pues se anulan muchas funciones vitales para nuestro bienestar. Lo primero que caen son nuestras defensas, sobre todo CD4 y macrófagos (muy importantes en la inmunidad anticovid), después se anula el sistema nervioso parasimpático (que es donde el cuerpo se relaja y se cura de sus enfermedades, desde una gripe hasta un cáncer). También nuestro cerebro racional y emocional se anulan, porque prima la supervivencia y baja mucho nuestra memoria, nuestro sentido crítico, nuestra empatía y resiliencia, etc. Esto provoca, según las personas, una actitud de parálisis, enfado o negación y en las sociedades conlleva polarización y división. Es decir, cual animales acorralados, nos quedamos paralizados, huimos o atacamos. Y así tenemos 3 tipos de personas: unas, generalmente mayores, que están en casa paralizadas, delante del telediario, sin atreverse ni a bajar a por el pan, ni mucho menos a que sus nietos vengan a darles un poco de Vitamina A, B y C. Otros son los que atacan y van por la calle increpando a los que llevan la mascarilla sin tapar la nariz o llamando a la policía si ven cosas extrañas en el barrio. Y por último están las personas que huyen de esta situación: y para mi hay muchas formas de huir; una es bajarse del barco y despedirse de la vida (mis amigos psiquiatras están muy preocupados por el aumento de suicidios que está habiendo y que no salen en los telediarios). Otra es negarlo todo e ir a la contra (negacionismo extremo). Pero, para mí, la más frecuente es la huida hacia adelante, es decir, agachar la cabeza, obedecer lo injusto, seguir en piloto automático, y dejar mis derechos y mi conciencia detrás…y ahí es donde creo que estamos la mayoría. Esta huida hacia adelante, más la avitaminosis y la activación nerviosa, unida a los 5 Gansos que gobiernan países y los medios creadores de opinión, provoca un colapso seguro en nuestros mecanismos de defensa y de nuestros cerebros, que han sido jackeados y derribados por este virus, pero que igualmente hubieran caído ante cualquier pequeña amenaza que pasara cerca. Anulado nuestro sentido común, nuestra capacidad de juntarnos y crear algo unidos y manteniéndonos con las dosis justas de noticias contradictorias y deprimentes, somos una sociedad perfecta y sumisa… Como decía al principio no soy un médico negacionista, pero si me produce curiosidad los porqués a muchas interrogantes que nadie nos explica: ¿cómo es que este virus se ha podido descodificar en semanas, cuando lo normal son meses o años…? ¿Cómo es posible que este virus sea el primer virus respiratorio de la historia que se transmite en asintomáticos…? ¿Cómo puede este organismo afectar a tantos órganos tan diferentes (desde la mucosa respiratoria hasta el endotelio vascular, pasando por la epidermis, la conjuntiva y el miocardio…)? Porqué la O.M.S desaconsejó hacer autopsias si son la forma científica de saber la etiopatogenia de las enfermedades…? ¿Por qué esta institución ha cambiado 34 veces su versión difícil sobre las formas de transmisión, las mascarillas, los guantes, la prevención, las vacunas, etc…? Tampoco soy anti-mascarillas pero me dejarán preguntarme porque España lidera su uso obligatorio y también lidera el número de rebrotes…? ¿Por qué en media Europa no son obligatorias por la calle (sólo cuando la distancia social no se puede garantizar) y tienen mejores estadísticas de infectados y de defunciones que nosotros…? Me pregunto también ¿por qué me obligan a las mujeres a parir con mascarilla o a mi a ir al monte o a la playa y luego me la puedo quitar en la terraza del bar junto con personas que están al lado fumando (que en unas comunidades está prohibido y en otras no…)? No me considero antivacunas pero si estoy a favor de unos medicamentos y vacunas seguras y eficaces…y creo que las prisas y las presiones de gobiernos y farmacéuticas, no deberían hacer sacar un remedio que luego sea peor que la enfermedad, más si cabe, cuando su mecanismo de acción (insertando RNAm) se inoculará en humanos por primera vez en la historia y no se puede saber sus efectos a medio y largo plazo sobre la inmunidad y sobre la Salud. La paciencia es la madre de la ciencia, pero esta ciencia (presionada por intereses económicos y políticos) se ha desmadrado y nos promete la cura para Navidad. Este año en vez de venir Melchor, Gaspar y Baltasar, vendrán Astra Zeneca, Moderna y Pfizer. Eso sí, no vendrán en camello, sino en jet privado y rodeados de periodistas y glamour. No cabe duda que va a ser una Navidad diferente… Tampoco soy un gran estadístico, pero veo que las gráficas y la información están siendo deliberadamente magnificada y distorsionada, no sé para beneficio de quien, pero desde luego no para beneficio de nuestra salud y tranquilidad. En definitiva, soy un médico que simplemente me hago preguntas; y en esta segunda ola, mucho menos virulenta, ¿hasta qué punto, merece la pena, por el supuesto riesgo de no colapsar la sanidad, colapsar todo lo demás…? Desbordar nuestra economía, nuevamente rescatada por Europa, creando miles de despidos y millones de autónomos dependientes de las ayudas de “papa estado”. Desbordar la educación con medidas que asustan a alumnos, profesores y padres. Desbordar nuestro tejido productivo empresarial, nuestro turismo, nuestro ocio, etc…y lo peor de todo: hemos conseguido lo que no queríamos: que la atención primaria y de la sanidad de este país, que era ejemplo para el mundo, sea ahora un sistema caótico de teleasistencia y de tele desastre… Sin comerlo ni beberlo nos hemos avocado al tele-trabajo, a la tele-educación, al tele-consumo, al tele-ocio, a los tele-contactos, a la tele-burocracia y a la TELE-SANIDAD. Sin quererlo estamos siendo teledirigidos y tele acobardados…y ante esto, yo me hago OBJETOR DE CONCIENCIA. Un cálido abrazo para todos.

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